La atención odontológica del paciente oncológico representa un desafío clínico que trasciende la mera salud bucal, ya que el tratamiento oncológico, especialmente la radioterapia de cabeza y cuello y la quimioterapia, puede desencadenar complicaciones orales severas que afectan la calidad de vida, la nutrición y la adherencia al tratamiento. Un protocolo basado en evidencia, que aborde las fases previa, durante y posterior a la terapia, es esencial para minimizar la morbilidad y optimizar los resultados oncológicos. Este artículo integra las recomendaciones de guías clínicas y literatura especializada para ofrecer una guía práctica y completa.
La mucositis oral es una de las reacciones adversas más comunes y debilitantes, caracterizada por eritema, ulceración y dolor que dificultan la alimentación y el habla. Aparece típicamente entre 5 y 14 días después del inicio de la quimioterapia o tras fracciones acumuladas de radioterapia (alrededor de 20 Gy). Su patogenia implica daño directo al epitelio basal, inflamación mediada por citoquinas y sobreinfección microbiana. La prevención mediante una higiene meticulosa y el uso de crioterapia oral (hielo durante la infusión) ha mostrado reducir su incidencia y severidad.
La xerostomía o sensación de boca seca es otra complicación frecuente, especialmente en pacientes sometidos a radioterapia que incluye las glándulas salivales mayores (parótida, submandibular y sublingual). La disminución del flujo salival altera el pH bucal, reduce la capacidad tampón y favorece la caries rampante, la candidiasis y la disgeusia. El manejo incluye estimulantes salivales (pilocarpina, chicles sin azúcar), sustitutos salivales y aplicaciones tópicas de flúor de alta concentración para remineralizar el esmalte.
Las infecciones oportunistas, como la candidiasis oral, son frecuentes debido a la inmunosupresión. Se manifiestan con placas blanquecinas removibles, eritema o queilitis angular. El diagnóstico precoz y el tratamiento antifúngico (nistatina, fluconazol) son cruciales. Además, las infecciones bacterianas, especialmente periodontales, pueden agravarse durante la neutropenia, por lo que el control de la placa bacteriana es prioritario. La osteorradionecrosis (ORN) es una complicación tardía y grave de la radioterapia, caracterizada por exposición ósea no viable en un campo irradiado, sin evidencia de tumor residual. Su riesgo se minimiza evitando extracciones dentales post-radioterapia, manteniendo una higiene estricta y utilizando férulas plomadas durante el tratamiento.
La evaluación odontológica integral debe realizarse lo antes posible tras el diagnóstico oncológico, idealmente al menos 3-4 semanas antes del inicio del tratamiento. Se recomienda una exploración clínica y radiológica (ortopantomografía o CBCT si es necesario) para identificar focos infecciosos, caries, enfermedad periodontal, dientes no restauralles o con patología periapical. Todas las caries e infecciones pulpares deben ser tratadas entre 15 y 20 días antes del inicio de la terapia para asegurar la cicatrización, según las guías de SABATER RECOLONS et al. (2006). Las extracciones dentales deben realizarse con un mínimo de 21 días de antelación para garantizar la cicatrización ósea y de tejidos blandos, reduciendo el riesgo de osteorradionecrosis y sepsis.
La profilaxis profesional con ultrasonido y curetaje, junto con la instrucción en higiene bucal, son fundamentales. Se debe prescribir una pasta dental con 1450 ppm de flúor para uso tres veces al día, complementada con seda o cinta dental. Tras el cepillado, se recomienda un enjuague con clorhexidina al 0,12 % sin alcohol durante 30 segundos, aunque su uso prolongado debe ser supervisado para evitar tinciones. Es crucial concienciar al paciente sobre la importancia de mantener una boca limpia y libre de irritantes (tabaco, alcohol, alimentos ácidos).
| Procedimiento | Plazo recomendado antes del inicio de la terapia |
|---|---|
| Evaluación clínica y radiológica | 3-4 semanas |
| Tratamiento de caries e infecciones pulpares | 15-20 días |
| Extracciones dentales | Mínimo 21 días |
| Profilaxis profesional y educación en higiene | 2-3 semanas |
| Inicio de pasta fluorada (1450 ppm) y enjuague de clorhexidina | Inmediatamente tras la evaluación |
Durante la radioterapia o quimioterapia, el objetivo principal es prevenir infecciones y controlar los efectos adversos. La higiene bucal debe mantenerse rigurosamente tres veces al día, utilizando un cepillo de filamentos suaves o ultrasuaves (como VITIS suave o VITIS ultrasuave) para evitar traumatizar la mucosa. La pasta de dientes debe continuar con 1450 ppm de flúor; se pueden añadir aplicaciones tópicas de flúor en cubetas o geles para reducir el riesgo de caries radiculares. Los enjuagues con clorhexidina al 0,12 % sin alcohol pueden usarse de forma intermitente, pero se debe evitar el alcohol en cualquier colutorio por su efecto irritante.
Para minimizar la mucositis, se recomiendan enjuagues con soluciones específicas como el colutorio VITIS encías o bicarbonato sódico diluido. La crioterapia oral (chupar hielo durante la infusión de quimioterapia) ha demostrado eficacia en la prevención de mucositis en pacientes tratados con 5-fluorouracilo. En caso de ulceraciones, se pueden emplear analgésicos tópicos (lidocaína) o protectores de mucosa (sucralfato). Durante la radioterapia de cabeza y cuello, la confección de férulas plomadas personalizadas protege los dientes no incluidos en el campo de radiación, reduciendo el riesgo de caries por xerostomía. Cualquier tratamiento invasivo (cirugía, extracción) debe realizarse solo en caso de urgencia y siempre tras interconsulta con el oncólogo, preferiblemente en un entorno hospitalario.
Una vez finalizado el tratamiento oncológico, el paciente debe reincorporarse a la consulta odontológica para una evaluación completa. Se debe realizar una profilaxis profesional y valorar el estado de las obturaciones y endodoncias previas. Las obturaciones defectuosas deben ser reemplazadas, y las endodoncias, revisadas radiográficamente. Sin embargo, las extracciones dentales, implantes y prótesis removibles están contraindicadas durante al menos un año después de finalizada la radioterapia, debido al alto riesgo de osteorradionecrosis y mala cicatrización. Si es necesario realizar algún procedimiento quirúrgico, se requiere una interconsulta con el oncólogo y, en muchos casos, oxígeno hiperbárico profiláctico.
La rehabilitación protésica debe planificarse con cautela. Las prótesis removibles pueden causar úlceras por presión en una mucosa atrófica y frágil; se recomienda esperar un mínimo de 12 meses y usar materiales blandos en las bases. Los implantes dentales presentan una tasa de fracaso elevada en campos irradiados, por lo que su colocación debe evaluarse caso por caso con el equipo oncológico. La fisioterapia oral y los ejercicios de apertura mandibular pueden ser necesarios para prevenir la trismus, especialmente en pacientes irradiados en la región de la articulación temporomandibular.
La higiene bucal diaria es la piedra angular de la prevención. Se recomienda el siguiente esquema, adaptado de las guías clínicas más recientes:
Si usted o un familiar está en tratamiento oncológico, la salud bucal no debe ser un aspecto secundario. Las complicaciones como llagas, boca seca o infecciones pueden prevenirse en gran medida con una rutina de higiene adecuada y visitas al dentista antes, durante y después del tratamiento. Antes de comenzar la quimioterapia o radioterapia, asegúrese de que un dentista revise su boca y realice los tratamientos necesarios (empastes, limpiezas, extracciones) con al menos tres semanas de antelación. Durante el tratamiento, cepíllese con un cepillo suave tres veces al día, use pasta con flúor y evite enjuagues que contengan alcohol. Si aparecen llagas dolorosas, consulte a su oncólogo o dentista; existen enjuagues especiales que pueden aliviar las molestias.
Después de finalizar la terapia, continúe cuidando su boca: evite procedimientos dentales invasivos durante al menos un año, a menos que sean estrictamente necesarios y con autorización médica. La boca seca puede persistir, pero con hidratación constante y productos específicos (saliva artificial, geles humectantes) se puede mantener una buena calidad de vida. Recuerde que la prevención es la herramienta más poderosa para evitar complicaciones mayores como infecciones sistémicas o daño óseo irreversible.
La implementación de un protocolo multidisciplinario que integre al odontólogo en el equipo oncológico desde el diagnóstico es fundamental para reducir la morbilidad oral. La evidencia respalda la necesidad de una ventana de preparación de al menos 21 días para extracciones y 15-20 días para tratamientos pulpares, así como el uso de flúor tópico de alta concentración y clorhexidina sin alcohol en la fase de mantenimiento. Durante la radioterapia, la confección de férulas plomadas y la monitorización de la dosis en glándulas salivales pueden disminuir la severidad de la xerostomía. En la fase post-tratamiento, la contraindicación de procedimientos quirúrgicos durante el primer año es una directriz basada en el riesgo de osteorradionecrosis, que debe ser comunicada claramente al paciente y al oncólogo.
Se recomienda la formación continua en las guías actualizadas de sociedades científicas (Sociedad Española de Cirugía Bucal, Consejo General de Dentistas) y la actualización de los registros de pacientes oncológicos para evaluar resultados a largo plazo. La colaboración con servicios de oncología radioterápica y medicina oral permite optimizar el uso de recursos como la oxigenoterapia hiperbárica o los factores de crecimiento. Finalmente, la investigación en nuevos agentes preventivos (como la fotobiomodulación para mucositis) debe ser incorporada a la práctica clínica a medida que se consolide la evidencia.
Bibliografía
SABATER RECOLONS, M. M., et al. Manifestaciones orales secundarias al tratamiento oncológico: Pautas de actuación odontológica. Avances en Odontoestomatología, 2006, vol. 22, no 6, p. 335-342.
LANZA ECHEVESTE, Damián Guillermo. Tratamiento odontológico integral del paciente oncológico: Parte I. Odontoestomatología, 2011, vol. 13, no 17, p. 14-25.
CARIBÉ GOMES, Fabiana, et al. Manejo odontológico de las complicaciones de la radioterapia y quimioterapia en el cáncer oral. Medicina Oral, 2003, vol. 8, num. 3, p. 178-187.
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