agosto 28, 2026
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Odontología del Sueño: Criterios Basados en Evidencia para el Tratamiento de la Apnea Obstructiva con Dispositivos de Avance Mandibular

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La apnea obstructiva del sueño (AOS) se ha convertido en una de las alteraciones respiratorias con mayor impacto en la calidad de vida y en la salud cardiovascular de la población adulta. A menudo infradiagnosticada, esta patología se asocia con hipertensión arterial, arritmias, diabetes, deterioro cognitivo y un incremento relevante del riesgo de accidentes de tráfico. En los últimos años, la odontología del sueño ha emergido como una disciplina clave dentro del abordaje multidisciplinar de este trastorno, especialmente a través de los dispositivos de avance mandibular (DAM), que representan una alternativa válida a la presión positiva continua en la vía aérea (CPAP, por sus siglas en inglés) en determinados perfiles de pacientes.

El presente artículo sintetiza la evidencia disponible sobre los criterios clínicos que deben guiar la indicación, el diseño y el seguimiento de los dispositivos de avance mandibular. Para ello, se han revisado fuentes científicas actualizadas, guías internacionales de consenso y la experiencia clínica publicada por sociedades médicas y odontológicas. El objetivo es ofrecer una panorámica rigurosa y a la vez accesible, dirigida tanto a profesionales sanitarios como a pacientes que buscan comprender mejor las opciones terapéuticas disponibles.

La apnea obstructiva del sueño: un problema de salud pública infradiagnosticado

La AOS se caracteriza por la oclusión repetida y parcial de la faringe durante el sueño, lo que provoca descensos intermitentes de la saturación de oxígeno, fragmentación del descanso y un aumento reflejo de la actividad del sistema nervioso simpático. No se trata simplemente de ronquidos intensos: cada episodio de colapso supone un microdespertar que el paciente, en la mayoría de los casos, no llega a percibir de forma consciente. Esta falta de percepción retrasa la consulta médica y contribuye a que una proporción considerable de afectados permanezca sin diagnóstico.

Diversos estudios epidemiológicos sitúan la prevalencia de la AOS en torno al 10 % de la población mundial, con un predominio claro en varones de mediana edad y en personas con obesidad. Según los datos aportados por la Sociedad Española de Medicina Dental del Sueño, se estima que hasta el 90 % de los pacientes con apnea obstructiva podría estar sin diagnosticar. Esta cifra es preocupante porque la AOS no tratada multiplica el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o fibrilación auricular, además de favorecer la somnolencia diurna y los accidentes laborales y de tráfico.

El diagnóstico de confirmación se realiza mediante polisomnografía, una prueba que registra la actividad cerebral, respiratoria, cardiaca y muscular durante el sueño. A partir de esta exploración se obtiene el índice de apnea-hipopnea (IAH), que refleja el número de eventos obstructivos por hora de sueño. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño clasifica la AOS en leve (IAH de 5 a 15), moderada (de 15 a 30) y grave (más de 30). Esta clasificación orienta, pero no determina por sí sola, la elección del tratamiento.

El papel del odontólogo en la detección temprana

Durante una exploración bucodental rutinaria, el dentista puede identificar signos sugestivos de apnea obstructiva del sueño, como un paladar blando redundante, una lengua voluminosa, hipertrofia amigdalar, desgaste dentario por bruxismo o un cuello ancho. La posición retruida de la mandíbula y la presencia de mordida abierta anterior también son hallazgos relevantes. Estos indicadores no confirman el diagnóstico, pero sí justifican una derivación al especialista en medicina del sueño para completar la evaluación clínica y, si procede, la polisomnografía.

La odontología del sueño va más allá de la confección de férulas. Implica participar activamente en la educación del paciente, explicar la relación entre la anatomía oral y el colapso de la vía aérea, y colaborar en la elección y el ajuste del dispositivo más adecuado. Según la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, el trabajo conjunto entre médicos y odontólogos es imprescindible para garantizar un tratamiento seguro y eficaz. El odontólogo forma parte del equipo desde el cribado inicial hasta el seguimiento a largo plazo.

  • Ronquido intenso presenciado por el compañero de cama.
  • Pausas respiratorias nocturnas observadas por terceros.
  • Somnolencia diurna excesiva o fatiga persistente al despertar.
  • Cefaleas matutinas frecuentes.
  • Bruxismo y desgaste dental asociado a microdespertares.
  • Obesidad, circunferencia cervical aumentada o retrognatia mandibular.

Dispositivos de avance mandibular: mecanismo de acción y tipos

Los dispositivos de avance mandibular son férulas intraorales que se colocan sobre las arcadas dentarias superior e inferior. Su función principal es mantener la mandíbula en una posición adelantada durante el sueño, lo que desplaza hacia delante la base de la lengua y el hueso hioides. Este adelantamiento aumenta el calibre de la orofaringe y reduce la probabilidad de colapso inspiratorio. A diferencia de la cirugía, se trata de una opción reversible, no invasiva y de coste moderado.

Existen dos grandes categorías de DAM: los monobloques y los duobloques. Los dispositivos monobloque están formados por una sola pieza que fija la mandíbula en una posición predeterminada y no permiten ajustes progresivos. Los duobloques, por el contrario, constan de dos férulas independientes unidas mediante sistemas de tornillo, bandas elásticas o mecanismos telescópicos, lo que facilita la titulación gradual del avance. También pueden clasificarse en prefabricados y personalizados, siendo estos últimos los recomendados por las guías clínicas por su mejor ajuste, retención y comodidad.

Tipo de dispositivo Características principales Ventajas Limitaciones
Monobloque personalizado Una sola pieza; posición fija determinada por el odontólogo Sencillo de usar, menor riesgo de pérdida de piezas, buena retención Sin titulación; menor flexibilidad si aparecen efectos adversos
Duobloque ajustable Dos férulas conectadas con tornillo o bandas; avance progresivo Titulación individualizada, más confort a largo plazo Mayor complejidad de fabricación y ajuste clínico
Prefabricado Estándar, no adaptado a la anatomía del paciente Menor coste inicial, disponibilidad inmediata Mal ajuste, retención deficiente, menos eficacia y más efectos secundarios
Duobloque con sistema telescópico Barras o tubos que permiten movimiento controlado y avance gradual Alta precisión en la titulación, buen control del avance Puede requerir más mantenimiento y revisiones

Criterios de indicación y selección del paciente

Los dispositivos de avance mandibular están indicados de forma preferente en pacientes con apnea obstructiva del sueño leve o moderada, así como en aquellos con ronquido simple sin apnea. En casos de AOS grave, se consideran una alternativa aceptable cuando el paciente no tolera la presión positiva continua, no se adapta a la mascarilla o rechaza otras opciones quirúrgicas. El Documento Internacional de Consenso sobre apnea obstructiva del sueño, elaborado con la participación de diecisiete sociedades científicas, respalda estos criterios de uso

La selección del paciente debe basarse en una valoración odontológica completa. Los requisitos mínimos incluyen la presencia de al menos ocho dientes estables en cada arcada, un estado periodontal saludable o controlado, y ausencia de disfunción temporomandibular activa. También es necesario comprobar que el paciente puede alcanzar una oclusión céntrica con la mandíbula adelantada entre el 50 y el 75 % de su protrusión máxima, dejando un espacio interincisal de entre 3 y 5 milímetros para mantener la respiración oral.

Las contraindicaciones absolutas y relativas deben evaluarse de forma cuidadosa. La enfermedad periodontal no tratada, las caries extensas, la disfunción temporomandibular dolorosa, el bruxismo severo no controlado y la incapacidad para abrir la boca de forma adecuada son algunas de las limitaciones más relevantes. En estos casos, el DAM podría agravar la patología de base o resultar ineficaz. Por ello, el odontólogo debe realizar un examen clínico minucioso antes de proponer el tratamiento.

  • Apnea obstructiva leve o moderada (IAH entre 5 y 30).
  • Intolerancia o rechazo a la CPAP en apnea grave.
  • Ronquido primario sin apnea significativa.
  • Ausencia de disfunción temporomandibular activa.
  • Dentición estable y suficiente para soportar el dispositivo.

Protocolo de ajuste y titulación del dispositivo

La titulación es el proceso mediante el cual se avanza gradualmente la mandíbula hasta alcanzar la posición terapéutica óptima. En los dispositivos duobloques, este ajuste se realiza de forma progresiva durante un periodo que puede prolongarse entre cuatro y ocho semanas. Se inicia con una protrusión mínima y se incrementa poco a poco, evaluando la respuesta clínica y la tolerancia del paciente. La colaboración del odontólogo es esencial para encontrar el equilibrio entre eficacia y comodidad.

La evidencia disponible sugiere que una protrusión del 50 % de la máxima resulta eficaz en casos moderados, mientras que en apneas más severas puede ser necesario alcanzar el 75 %. Una protrusión excesiva no siempre se traduce en mayor éxito y, de hecho, puede aumentar el dolor muscular y el abandono del tratamiento. La dimensión vertical de oclusión debe mantenerse lo más baja posible, ya que un aumento excesivo puede desplazar la lengua hacia atrás y comprometer la permeabilidad faríngea.

Tras la entrega del dispositivo, se recomienda un seguimiento clínico estrecho. En la fase inicial, las revisiones se programan para comprobar el ajuste, la retención y la aparición de molestias. Posteriormente, se realiza un control polisomnográfico o al menos una monitorización ambulatoria para confirmar la reducción del índice de apnea-hipopnea. Los ajustes oclusales y las reparaciones del dispositivo deben ser valorados de forma periódica.

Eficacia clínica y adherencia comparada con la CPAP

Múltiples ensayos clínicos y metaanálisis han demostrado que los dispositivos de avance mandibular reducen de forma significativa el índice de apnea-hipopnea en pacientes con AOS, especialmente en grados leve y moderado. Su tasa de éxito, definida en muchos estudios como la capacidad de reducir el IAH por debajo de 10 eventos por hora, se sitúa en torno al 50 %. Aunque la CPAP es más eficaz para suprimir los eventos respiratorios, la adherencia real al tratamiento con dispositivos orales tiende a ser superior, lo que compensa en parte la diferencia de eficacia teórica.

La adherencia es un factor decisivo en el manejo de la apnea del sueño. Según los datos aportados por la Sociedad Española de Medicina Dental del Sueño, el tratamiento con DAM se usa más horas y más días que la CPAP, porque resulta más cómodo para muchos pacientes y no requiere electricidad ni mascarillas. Esta mayor aceptación tiene implicaciones clínicas importantes, ya que un dispositivo ligeramente menos eficaz pero utilizado de forma constante puede lograr un control global comparable al de un tratamiento más potente pero abandonado con frecuencia.

En la práctica clínica, algunos pacientes se benefician de tratamientos combinados de CPAP y DAM, sobre todo cuando la presión requerida es elevada o cuando el colapso faríngeo tiene un componente anatómico mandibular relevante. La coordinación entre el médico especialista en sueño y el odontólogo permite ajustar cada intervención a las necesidades individuales y mejorar los resultados a largo plazo.

Efectos secundarios y su manejo en la consulta dental

El uso continuado de dispositivos de avance mandibular puede ocasionar efectos secundarios locales, la mayoría de carácter leve y transitorio. Entre los más frecuentes se encuentran la hipersalivación, la sequedad bucal, las molestias musculares y la sensación de rigidez mandibular al despertar. Estos síntomas suelen remitir en las primeras semanas de uso, pero conviene advertir al paciente de su posible aparición para mejorar la tolerancia y evitar abandonos prematuros.

A largo plazo, el principal efecto adverso de interés odontológico son los cambios oclusales. El avance mandibular sostenido puede provocar una reducción del resalte, una alteración de la sobremordida o pequeñas inclinaciones dentarias. Estos cambios dependen de la duración del tratamiento, del grado de protrusión y de la altura de la férula. Para minimizarlos, se recomienda diseñar dispositivos con una cobertura dental adecuada, programar revisiones periódicas y, en caso necesario, intercalar ejercicios de mordida o férulas de reposicionamiento.

  • Hipersalivación durante las primeras noches de uso.
  • Sequedad de boca y molestias en la articulación temporomandibular.
  • Cambios en la posición de los incisivos y alteraciones oclusales.
  • Fatiga muscular masticatoria al despertar.
  • Reacciones alérgicas poco frecuentes a los materiales de fabricación.

El enfoque multidisciplinar y la formación en medicina dental del sueño

La apnea obstructiva del sueño exige un abordaje compartido entre distintas especialidades. Los médicos de atención primaria, neumólogos, otorrinolaringólogos, neurólogos y odontólogos deben trabajar de forma coordinada para garantizar un diagnóstico correcto y una terapia personalizada. El odontólogo, en particular, está en una posición privilegiada para detectar signos de sospecha durante las revisiones bucales rutinarias y para liderar el diseño, la colocación y el seguimiento del dispositivo intraoral.

La formación en medicina dental del sueño es todavía un área emergente en muchos países. Se necesitan más programas de capacitación específica que doten a los profesionales de las competencias clínicas necesarias para manejar estos dispositivos con seguridad. Conocer las indicaciones, los límites y las complicaciones potenciales es imprescindible para ofrecer una atención de calidad. Solo así se podrá reducir la brecha existente entre el elevado número de pacientes no tratados y la disponibilidad de alternativas terapéuticas eficaces.

En España, la proporción de pacientes con indicación de DAM que realmente acceden a este tratamiento es todavía muy baja en comparación con otros países europeos. Superar esta situación pasa por una mayor información a los pacientes, una derivación más ágil desde las unidades de sueño y una integración real de la odontología en los protocolos asistenciales. El objetivo final es que ningún paciente con apnea obstructiva del sueño se quede sin opciones terapéuticas por desconocimiento o falta de coordinación.

Conclusiones

Para pacientes y público general

Si ronca de forma habitual, siente somnolencia durante el día o le han comentado que hace pausas respiratorias al dormir, conviene que consulte con un profesional sanitario. La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad frecuente, tratable y con consecuencias importantes si se deja sin control. Los dispositivos de avance mandibular son una opción cómoda, reversible y eficaz para muchas personas, especialmente cuando la apnea es leve o moderada o cuando no se tolera la mascarilla de presión continua.

El éxito del tratamiento con DAM depende de un buen diagnóstico previo, de una selección adecuada del paciente y de un seguimiento odontológico regular. No se trata de una simple férula para dormir: requiere ajustes personalizados y revisiones para evitar molestias y cambios dentarios. Un paciente bien informado colabora mejor y obtiene mejores resultados a largo plazo.

Para profesionales sanitarios y odontólogos

La odontología del sueño es una disciplina clínica con una base de evidencia creciente, pero que exige un conocimiento profundo de la fisiopatología respiratoria y de la biomecánica mandibular. El DAM debe indicarse tras una valoración completa, preferentemente en coordinación con una unidad de sueño. La titulación progresiva del avance, el control de la dimensión vertical y el seguimiento oclusal son pilares técnicos que no pueden descuidarse si se quieren minimizar los efectos secundarios.

Es recomendable que los equipos asistenciales elaboren protocolos locales de derivación y seguimiento compartido, basados en las guías internacionales más recientes. La formación continuada en medicina dental del sueño debería incorporarse a los programas de posgrado y a la práctica clínica habitual. Aumentar la oferta de tratamiento con DAM en pacientes seleccionados contribuirá a mejorar la adherencia global y a reducir la carga de morbimortalidad asociada a la apnea obstructiva del sueño.

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